
-Por Patricia C-
‘ROCKvolución Empresarial’ es el libro con el que Salva López –asesor de marketing y músico- tira por tierra todos los tabúes del rock y presenta a las grandes bandas como los mejores ejemplos de gestión empresarial. Publicado por Ediciones Urano, esta obra cuenta con la frescura de los mejores libros de historia de la música pero desde una perspectiva novedosa donde el rock es el gurú de los negocios y el hecho de ser músico una cualidad que debería ser destacada en los curriculum vitae.
Desde Jimi Hendrix hasta Björk pasando por Frank Zappa, Peter Gabriel, Sting, David Bowie, Bob Dylan, Michael Jackson... una auténtica biblia de artistas y bandas con un cuidadoso desglose de su estrategia para conseguir tener tanto éxito. Y es que no es sólo cuestión de virtuosismo, como afirma Salva: “Hay empresas como Harley Davidson o Apple que han entendido muy bien, como los músicos, que el mercado son personas con emociones y que hay que cuidar esas emociones, igual que hacen los músicos”.
1. Para los que no te conocen, ¿Cuál es tu definición de Salva López?
Salva López es un esquizofrénico, un soñador y un ingenuo. Y todo eso es bueno y positivo porque le ha permitido hibridar dos mundos que hasta ahora se daban la espalda tontamente: el rock y la empresa. Además es un tipo con una considerable intuición para el mundo de las organizaciones, y también con una intrigante facilidad para la música y para tocar instrumentos musicales: guitarra eléctrica, piano, batería, bajo, trompeta, canto… A veces yo mismo me asusto de eso…
2. ¿Se puede ser rockero y empresario... y no estar loco?
Se puede y no soy el único. Hay toda una estirpe de directores generales, financieros, de marketing, emprendedores, innovadores, ingenieros, responsables de RRHH… que hace no tantos años llevaban el pelo largo y camisetas de Iron Maiden, o adoraban a Jethro Tull, o a Deep Purple, o a Led Zeppelin… y algunos que también tocaban en bandas hasta que fueron arrastrados al “lado oscuro”, que no es necesariamente el mundo de la empresa, sino el mundo en el que se considera que esas aficiones son estériles, improductivas, hasta objetables… Vamos, poco menos que una pérdida de tiempo. Hay que llevar la luz de la música a ese lado oscuro del mundo.
3. ¿Por qué surgió Rockvolución?
La ROCKvolución Empresarial es un concepto en forma de libro pero también en forma de conferencias que imparto para empresas, congresos y otros eventos relacionados con el mundo de las organizaciones. Mi propuesta consiste en decirles a las empresas que pueden aprender muchas cosas de los músicos (bandas, orquestras, corales… ) y de la música.
La ROCKvolución Empresarial no es un ejercicio de paralelismos entre una empresa y una banda de rock, por ejemplo, puesto que eso no aportaría gran cosa, más allá de ser una curiosidad. Yo sé que en el mundo de la música existe una filosofía de trabajo muy interesante, y un montón de habilidades que no se valoran y que en realidad son básicas para el mundo de las otras organizaciones: las empresas. Temas como el liderazgo, trabajo en equipo, innovación, creatividad, adaptación al cambio, reinvención, adopción de nuevas tecnologías, orientación al mercado y un largo etc… son el pan nuestro de cada día de los músicos, y eso ha sido así desde siempre.
Muchos de esos conceptos han surgido como preocupación en el ámbito empresarial hace relativamente poco tiempo, y en cambio los músicos tienen una enorme y larga experiencia con ellos. Eso por un lado, y por el otro Einstein decía que no podemos resolver los problemas con la misma manera de pensar que los ha creado. Pues bien, aprendamos de los músicos. Ellos (nosotros) tienen sus circuitos mentales cableados de un modo alternativo y encuentran soluciones alternativas y originales. Tienen mucho que enseñar. Yo los propongo como una nueva fuente de conocimiento, que ha permanecido inexplorada. Es hora de mezclar ámbitos que han permanecido separados para encontrar un nuevo enfoque con el que reconstruir el presente.
4. En el libro vemos una visión inusual de la música donde el rock puede ser el gurú de los negocios ¿Qué cinco rasgos crees que podrían ser llevados a las empresas hoy en día?
Creo que la manera de trabajar en equipo que tienen los músicos es sin duda algo de lo que aprender. La capacidad de innovación y sus estrategias para hacerlo son también algo fundamental de lo que aprender. Otro rasgo característico de los músicos, muy especialmente de los músicos de rock, es su rapidísima adopción de nuevas tecnologías, algo que a las empresas les cuesta muchísimo. Otro rasgo es la gestión del error positivo, eso es algo muy intrínsecamente ligado a la creación musical, aunque nosotros los llamamos accidentes creativos. Un dedo se sale de su sitio y tocas una tecla o una cuerda que no pretendías, pero te gusta el sonido resultante, y lo acabas incorporando a tu composición. Parece tonto, pero me gustaría saber cuantas empresas saben entender y aprovechar sus errores positivos.
Y por último la manera de competir y a la vez colaborar de los músicos es algo único que podría ayudar a las empresas y a la sociedad a construir un mundo mejor. Ahí es nada. Pero piensa que sólo he citado cinco rasgos, y en realidad hay muchos más que el mundo de las organizaciones podría incorporar: su capacidad de reinvención, su manera de adaptarse a los cambios, etc…
5. ¿Qué es para ti la gestión del entusiasmo?
Ese es un concepto básico en
El entusiasmo nos aporta una actitud ganadora que nos habilita para construir lo que hemos visto en nuestros sueños. Creo que las empresas deberían tener muy en cuenta que el talento puede ser un Ferrari, pero que el entusiasmo es la gasolina que hace que ese Ferrari pueda correr como el rayo. Así que no podemos gestionar el talento per se, si no gestionamos también el entusiasmo que lo mueve.
6. ¿Crees que cualquier trabajador puede tener la misma motivación que un músico?
Eso depende de factores personales (e intransferibles). Hay personas optimistas, y personas pesimistas. He tenido compañeros de trabajo muy negativos que se pasaban el día quejándose de todo y maldiciendo. Tenían menos predisposición a entusiasmarse que los demás. Pero cualquier persona con una actitud medianamente normal puede experimentar el entusiasmo por un proyecto si está bien planteado por parte de la empresa y tiene en cuenta sus capacidades naturales y sus emociones.
El truco ahí está en reconocer las capacidades innatas de cada uno y no tratar de convertirlo en un conjunto de capacidades estándar y por lo tanto mediocres. Los músicos trabajan con algo que les apasiona, con algo para lo que tienen un talento natural, y eso es bastante determinante. Nadie puede entusiasmarse con algo que detesta.
7. ¿La creatividad es un valor en alza en tiempos de crisis? 
Por supuesto. La necesidad agudiza el ingenio, y el ingenio es primo hermano de la creatividad, por no decir que son hermanos gemelos.
8. ¿Para ti quien ha sido o es el músico más creativo y del que podemos sacar grandes lecciones?
No hay un único, te podría citar a cientos, a miles... Desde Hendrix hasta Björk pasando por Frank Zappa, Peter Gabriel, Sting, David Bowie, Bob Dylan, Michael Jackson, y en realidad también muchos músicos de garaje, totalmente desconocidos, a los que he tenido la suerte de entrevistar en mi programa de radio (Segona Educació, COMRàdio) y que podrían dar lecciones e inspirar a muchos directivos. La música debe ser cultura popular para todos, te aporta cosas extraordinariamente humanas, a la vez elevadas y útiles, espirituales y terrenales.
Yo soy un hombre extraordinariamente religioso, y mi religión es la música, la única religión que ha sido capaz de atravesar fronteras, idiomas, razas, posturas políticas, y creencias religiosas como si fueran muros de papel. Y para mí todos esos músicos que he citado son los profetas que nos traen el mensaje de la música, nos enseñan, nos iluminan, nos inspiran. Sólo hay que saber verlos más allá de la belleza estética de su música.
9. Quizá la parte más utópica es en la que hablas de la innovación de bandas como Rolling Stones, The Beatles, Michael Jackson, U2 o Iron Maiden versus financiación... donde no tuvieron que demostrar previamente que sus proyectos arriesgados saldrían bien. Pero, ¿no crees que eso ya no pasa en la actualidad la industria discográfica se han posicionado ya como grandes multinacionales y que tienen muy medido que habrá resultados antes de apostar por la innovación?
Afortunadamente las majors no dominan el 100% del mercado. Sigue habiendo infinidad de músicos fuera de ese circuito que son libres para innovar como les venga en gana. Algunos han conseguido el impulso directo del mercado como es el caso de los Arctic Monkeys, que fueron elevados a la fama directamente por sus fans mediante las redes sociales.
Hoy en día además tenemos plataformas de micromecenazgo (crowdfunding) para artistas tales como Apadrina Un Artista, Verkami o Sellaband, que ponen en contacto directo a músicos y público de modo que es el público el que realiza el mecenazgo del artista, sin filtros a la innovación impuestos por ninguna multinacional. Si la propuesta de un músico conecta con el público, si su planteamiento artístico, su manera de hacer, su manera de innovar, gustan, entonces su obra se abre camino, consigue una oportunidad.
10. La competencia dignificante en tu libro es cuando una banda versiona a otra o algún tema de un artista como tributo, ganándose la simpatía de su público y de los seguidores de dicha banda o músico al que se homenajea. ¿Cómo se podría trasladar esto a las empresas, saltándonos ya el impedimento del plagio y el derecho de patente?
Las empresas se han construido un marco legal a su alrededor basado en el miedo y en la codicia. Ahora ese mismo marco les priva de regenerarse, de reinventarse como podrían. Creo que sería fantástico que Audi hiciera su propia versión del Mini, y que Citroën pudiera hacer su propia versión del VW Beetle, por poner un ejemplo. Pero date cuenta del cambio de mentalidad que eso supondría. Este es el ejemplo tal vez más drástico y chocante que puedo pensar, pero tenemos otros marcos más probables donde las empresas pueden llegar a colaborar en beneficio del mercado, como los escenarios de innovación abierta e innovación cruzada (open & cross innovation), donde las empresas se ayudan unas a otras.
Por cierto, los músicos de música electrónica tienen una práctica muy interesante llamada “re-work”. Algunos de ellos envían sus canciones a otros productores-músicos para que las remezclen a su gusto, sin miedo a lo que pueda pasar. Saben que las nuevas versiones harán más grande a la original. Sería fantástico que una empresa se atreviera a enviar un producto suyo a otra para que lo re-trabajara, re-diseñara, re-pensara. El resultado seguramente nos sorprendería a todos y seguro que beneficiaría a los usuarios. Debemos crear un marco legal capaz de permitir este tipo de planteamientos, aunque puedan sonar ingenuos y soñadores.
11. En tu libro hay muchísimos ejemplos de músicos y bandas pero ¿podrías dar ejemplos de algún empresario o empresa que haya aplicado esta Rockvolución en su filosofía de trabajo o al menos en una parte?
Una de las empresas que asesoro se dedica a las nuevas tecnologías informáticas. Está creciendo mucho y considero que es una empresa verdaderamente rockera. Aunque sus clientes son bancos enormes ellos van a las reuniones en vaqueros y camisetas (dominan absolutamente la materia y no pretenden disfrazarse de algo que no son).
Cada semana dedican unas horas a madurar proyectos tecnológicos voluntarios, no vinculados a ningún cliente actual ni potencial ni a nada necesariamente comercializable. Con la mentalidad estándar pensaríamos que es una pérdida de tiempo y de recursos, pero la realidad es que esos proyectos son increíblemente importantes para generar entusiasmo entre los miembros del equipo, que trabajan voluntariamente en ellos. Esto les mantiene a la vanguardia de la tecnología, les permite trabajar con personas con las que normalmente no trabajan, refrescando así el ecosistema de trabajo, y además muchas de las ideas que desarrollan acaban teniendo un potencial real de ser ofrecidas a sus clientes y en algunos casos incluso de convertirse en spin offs por sí mismas.
Esos grupos voluntarios de trabajo son auténticos equipos inspirados por la pasión (passion driven teams), o lo que es lo mismo, funcionan como cualquier banda de rock: gente que se agrupa para disfrutar haciendo algo que les apasiona a todos. Este es un ejemplo precioso que conozco de primera mano, y luego podría hablarte de lo evidente: de Harley Davidson, de Apple… empresas que han entendido muy bien, como los músicos, que el mercado son personas con emociones, y que hay que cuidar esas emociones, igual que hacen los músicos.
12. Como bien cuentas en Rockvolución, ser músico y más rockero es un tabú en las entrevistas de trabajo por su mala fama... ¿Qué argumentos les darías a las personas de Recursos Humanos para que valoraran esta afición como una virtud?
Es muy simple. Las empresas anhelan tener equipos de alto rendimiento entre sus paredes. Muy bien, pues cualquier músico que haya tocado en una banda, en una orquestra o en una coral… ha pertenecido a un equipo de alto rendimiento donde se practican de manera natural la escucha activa, la asertividad, la negociación, la adaptación al cambio, la concentración, la preocupación por el mercado (el público) y una larga e interesantísima lista de habilidades igualmente necesarias para el mundo de la empresa.
Los empleados que además de sus conocimientos profesionales sean músicos, profesionales o amateurs, cuentan con una educación y un entrenamiento más avanzado para trabajar en equipo.
13. Háblanos un poco de tu banda – Telémaco dormía - y de cómo te sirve la experiencia en tu grupo para la vida diaria y la empresa.
Mi banda es un equipo de alto rendimiento que nos aporta un escenario donde crecer como músicos y también como personas y como profesionales. Somos un trío de músicos amateurs que componemos nuestra propia música, y ahí nos enfrentamos a la co-creación, un término fundamental para las organizaciones modernas. Como trío de músicos somos en realidad tan emprendedores como los fundadores de Google o de Apple, ¿por qué no? Ponemos todo nuestro talento, alimentado claro está por nuestro entusiasmo por el proyecto Telémaco Dormía, en ir superando todas las trabas que nos encontramos, en ir planificando nuestro camino, intentando innovar tanto como podemos, apoyándonos en todas las soluciones tecnológicas que tenemos a nuestro alcance.
Así inventamos el concepto de nuestro videoblog, llamado “De cero al escenario” (deceroalescenario.wordpress.com) donde mostramos nuestras tuberías como banda en formato vídeo y desde el principio mismo de la banda. La gente puede ver el origen de nuestras canciones desde la chispa creativa que las originó, todo eso está colgado en nuestro blog. Y además transmitimos online nuestros ensayos con una WebCam panorámica y chat donde la gente nos puede hacer comentarios. Hace un par de ensayos nos encallamos en una composición y la gente nos enviaba ideas para desbloquearnos. Al final encontramos la solución para que sonara bien. Era una cuestión de espacio sonoro entre el piano y el bajo.
De mi banda obtengo un montón de conceptos y de experiencias que luego me inspiran cuando estoy asesorando a un director general, o cuando estoy dando clases en un master en ESADE donde imparto clases, o con mis alumnos de ADE, o cuando estoy dando una conferencia sobre innovación ante cientos de asistentes. Todo está relacionado con todo.
14. Si tuvieras que elegir un lema, como directivo, para motivar a tus trabajadores para que sigan la senda del rock ¿Cuál sería? ;-P
Que para triunfar en los mercados no basta con crear buenos productos. Hay que hacer música para los clientes porque las empresas que hacen música para sus clientes consiguen que el mercado les aplauda. Y eso genera de nuevo más entusiasmo por lo que hacemos y le da sentido a nuestro trabajo. Todos podemos ser músicos aunque no toquemos ningún instrumento.
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